REVIEW: Lightning Bolt – Fantasy Empire

By: Sergio González

 

Riding the bull and being the bull. That’s the impression we get from Lighting Bolt’s latest work: they are artisans and at the same time, tamers. Creators and masters.

Fantasy Empire aims to be their master piece, since it’s their most heterogeneous and somehow, their most rock and roll as well. This is an album that doesn’t tone down the intensity characteristic to the band, but unlike their previous records, seems more under control; quite under control, actually. Nothing seems out of it, there is no room for improvisation and much less for randomness. The piece, which will be out on march 24th under Thrill Jockey and after 6 years of silence –except for an LP and a couple of old and unexciting releases-, is a sphere difficult to break, compact, full of dissonances, kinetics and an almost mathematic coldness where any stupid intellectual pretensions are left behind to give room to euphoria, melody and supreme intensity: a very tentacular rendezvous all around.

 

 

This album shows us a more advanced and bold Rhode Island duo, offering us their well known sonic violence but also a piece that can take us, if we let it, to a state of trance and levitation. They take place in our heads: epic battles and strange criatures riding the waves, no precise form or shape, everything fits and everything fades. ENTROPY.

There are nine songs that surf through ecstasy and surrender, violence and hypnosis; nine pieces that shine solemnly in their monolithic fullness, like an immense cathedral. Every detail, meticulously well thought of and executed, exudes so much fierceness that trying to describe it would be overwhelming. That’s why talking about what the album transmits is way more productive than deconstructing it piece by piece. It’s a hell of a record, but more than that, it is an experience, a very interesting mix of instinct and genius, a diabolic force that can very possibly settle down in your brain for good.

The important part is the reaction it gets from the audience, period. The precise and personal, whether it is standoffish or broadly communicative. Every work that gets carried to an extreme can be quite bewitching; this is why Fantasy Empire takes us to other dimensions that can be perceived as truly organic.

We think that for now, “fucking awesome” and other such absurd definitions are more than enough to highlight the immense value of this record that will surely turn your ears into blood clots.

 

 

Montando el toro y al mismo tiempo siéndolo. Esa es la impresión que nos da Lightning Bolt en su última placa; son artesanos y al mismo tiempo domadores. Creadores y amos.

Fantasy Empire es un disco que apuesta a ser su álbum consagrado, una de sus mejores piezas, ya que es la más heterogénea y también la que más se acerca —de alguna manera— al rock. Éste es un disco que no disminuye la intensidad característica de la banda, sino que a diferencia de sus discos anteriores, acá aparece más controlada; de hecho increíblemente bien controlada. Nada parece salirse de control, nada queda a la improvisación y mucho menos al azar, la pieza que verá la luz el 24 de marzo bajo Thrill Jockey, luego de 6 años de ausencia —salvo por un EP, y un par de salidas de material viejo poco emocionante— es una esfera difícil de romper, compacta, llena de disonancias, digresiones, cinética y una frialdad casi matemática en donde las estúpidas pretensiones intelectuales del avant-garde se ven abandonadas y se ahonda más en la euforia, la melodía y una intensidad suprema; toda una fiesta tentacular.

Este álbum nos muestra, entonces, al dúo de Rhode Island aún más avanzado y audaz, ofreciendo, además de toda la violencia sónica ya conocida, un disco que puede llevarnos (si lo permitimos) al trance, a la levitación. Nacen en nuestras cabezas, batallas épicas y extrañas criaturas cabalgando las olas, ninguna forma precisa, todo cabe y al mismo tiempo todo se deshace. ENTROPÍA.

Tenemos nueve canciones que van navegando entre el éxtasis y el abandono, la violencia y la hipnosis; nueve piezas que se ofrecen en su totalidad monolítica como una catedral inmensa, brillando solemne. Cada detalle, meticulosamente preparado y ejecutado exuda tanta ferocidad que tratar de describirlos de manera precisa resultaría abrumador; por eso, hablar de lo que transmite el álbum resulta más provechoso que desarmarlo pedazo a pedazo. Éste es un discazo, pero más allá de eso es una experiencia, una mezcla muy especial de instinto y genio, una fuerza diabólica capaz de echar raíces en el cerebro.

Aquí lo principal es lo que produce en el oyente, punto. Lo preciso y personal, ya sea extremadamente frío o ampliamente comunicativo. Sí, porque es importante señalar que todo lo que sea hecho de forma extrema apunta al embrujo. Por eso, Fantasy Empire es una obra que nos lleva por otras dimensiones; en última instancia, las que se perciben como algo realmente orgánico.

Creemos que, por ahora, “de puta madre” y definiciones “absurdas” son más que suficientes para subrayar el enorme valor de este álbum, de este disco que hará de sus oídos un cúmulo de coágulos de sangre.

Something to Say?

Your email address will not be published.